En busca del túnel de La Complacera

El cronista conoció el idílico Valle de Relloso, perteneciente al municipio de Valle de Losa, hace ya más de cuarenta años. De aquellos tiempos le quedó grabada en la memoria la gran belleza y el verdor que imperaba por doquier; el rumor de las saltarinas aguas del río Jerea, cuyo cauce se esconde en el hondón; la impresionante presencia montañosa que lo cercaba por el norte y levante; el silencio que reinaba en el lugar, la paz y el sosiego que trascendía y el penoso estado de la carretera que, desde Quincoces, te permite acceder a la aldea.
Desde entonces, por una u otra causa, ha vuelto al lugar en varias ocasiones y ha visto cómo el ya poco numeroso vecindario que poseía abandonaba la zona poco a poco. Hoy da grima visitar el poblado, si a calor humano se refiere.

Los montes que escoltan Relloso, al igual que los que abrigan Castrobarto o los vallejos de la cuenca del río Ordunte en Mena, han sido una casi inagotable fuente de provisión de carbón de madera, material necesario para el buen funcionamiento de las innumerables ferrerías instaladas a orillas de esa vena industrial en que se había convertido el río Cadagua.
Aunque la explotación de los carbones minerales dejó dañada la necesidad del vegetal, la ancestral relación comercial entre los valles de Mena y Losa no paró, intensificándose, de nuevo, durante la posguerra civil española, época en la que el racionamiento y el "estraperlo" o comercio ilegal de alimentos básicos, como el pan, estaban a la orden del día. La comunicación entre ambas entidades poblacionales hermanas se llevaba a efecto a través de los pasos naturales abiertos en los Montes de la Peña, siendo el portillo de Cantonad y el de La Magdalena los preferidos por los moradores de los dos valles. Ambos, sin embargo, estaban un tanto alejados de Relloso, lo que hacía más penoso el viaje desde este fértil vallejo.
La creación del ferrocarril de La Robla en la última década del siglo XIX y el proyecto de una estación o apeadero en Mercadillo, hizo pensar a sus promotores en la conveniencia de comunicar ambas vertientes de los Montes de la Peña mediante un túnel cercano a Relloso, aprovechando el conocido camino muletero de "el cuatro". Pensado y hecho. Durante los años 1890 y 1891 se horadó la roca y, mediante un estrecho pero suficiente túnel, se comunicó el valle de Relloso con el de Mena, cerca de Anzo y, desde luego, con un trayecto mucho más cercano a la estación de Mercadillo que los anteriores pasos naturales.
Contemplar y recorrer esta especie de cuerpo de gusano por el interior es emocionante y el camino que nos permite llegar hasta él desde Relloso una delicia de paseo.

Para alcanzar el túnel de La Complacera, que así se llama el agujero, deberemos dirigirnos a Quincoces de Yuso y coger la carreterilla que arranca en el lado sur del puente sobre el Jerea, entre las casas de la urbanización allí existente. El estado actual del firme ya no es tan malo como el que se ha sufrido hasta hace unos pocos años, y el viaje hasta Relloso, donde muere la calzada, es una verdadera delicia, pues parece conducir a otro mundo. A unos tres kilómetros de marcha, atravesaremos un paso canadiense que denuncia la actividad ganadera por la que siempre se distinguió el valle. Abajo, a nuestra derecha, veremos el curso del Jerea zigzagueando en busca de los llanos sureños. Recorridos ya ocho kilómetros, el viejo y casi abandonado núcleo de Relloso se presenta ante nosotros con sus casas rodeadas de tapial a seco. A la entrada del pueblo, como un heraldo pétreo, veremos una fuente de dos pilones y pilar central cuadrangular rematado en perinola A la izquierda de la misma, arranca el camino que nos permitirá llegar hasta el túnel de La Complacera, así llamado por ser ese el nombre del pico en el que se abre.

El camino se bifurca enseguida y nosotros cogeremos el ramal de la izquierda que inicia una leve cuesta abajo que termina pronto, cerca de un enorme tubo de galvanizado que sirve de cauce a un pequeño arroyo que es tenido como una de las fuentes o cabeceras del río Jerea. Atravesada dicha canalización, la pista forestal sigue con pendiente un poco más acusada buscando los farallones que se asoman al Valle de Mena, entre el pico Castejón y el Castro Grande, en el que están instaladas las antenas de televisión y teléfonos móviles que dan cobertura a los meneses. El mantenimiento de dichas instalaciones obligó a acondicionar el camino que a ellas llega, por lo que algunas clases de vehículos pueden seguirlo sin mayor dificultad. La vía continúa con ligera pendiente hasta una bifurcación en cuyas inmediaciones, siguiendo a la izquierda, encontraremos la boca sur del túnel de La Complacera

Si al lector le gustan las grandes panorámicas, sólo tendrá que andar los 66 metros que tiene de longitud dicho túnel y admirar, desde su boca norte, la extrema belleza del Valle de Mena, o mejor, del Valle del Cadagua, que es sólo uno de los cinco que forman el municipio menés. Y si lo que le atrae son los hitos naturales más impactantes, sepa que, siguiendo el ramal que ha traído hasta aquí, a los pies de Castro Grande, dando vista al Valle de Mena, se eleva el conocido tolmo del "Pico del Ahorcado" o "Pico del Fraile", que por ambas denominaciones se conoce esta curiosa, desgajada y erosionada roca que es referente en la comarca.
Les aseguro que nunca olvidarán la sensación vivida.

 


Cronica de Las Merindades fundado en 2006