Antonino Arce ha dedicado 50 años a los discapacitados intelectuales
Con el fallecimiento del burgalés (de Cernégula), Antonino Arce Fernández, el pasado mes de marzo, se cierran 50 años, toda una vida, de entrega al servicio de los discapacitados intelectuales adultos.
Antonino ha creado y dirigido los Centros abiertos en Villasante (Merindad de Montija) con Los Robles en 1984 y Los Delfines, en Medina de Pomar, en 1991. Antonino era una persona con una formación sólida, bondadosa, entregada, con amplitud de miras, creativa, incansable, coherente, íntegra. Contaba con los títulos de maestro, licenciado en pedagogía especial y ATS, además de decenas de diplomas. Entre sus viajes profesionales por diversos países del mundo, destaca el que en 1997, fuera invitado por el Vaticano para participar en un Congreso Internacional sobre la Familia y Discapacidad Intelectual, que se repitió, sólo en el apartado de Familia, durante la última visita del Papa a Valencia.
Antes de reseñar la trayectoria humana y empresarial de Arce, es preciso recordar el merecido homenaje que se le rindió, a principios de mayo en el campo de fútbol de Los Robles y con la asistencia de la casi totalidad de los 140 residentes que ocupan los dos Centros, además de una representación del Ayuntamiento, la directiva del Montija Club de Fútbol y la del Trueba de Espinosa de los Monteros, con sus equipos respectivos a pleno, ya que disputaron un partido en su memoria, comenzando éste con 3 minutos de respetuoso silencio.
Con espíritu innovador Arce, creó o impulsó y dirigió Centros en Vigo, Gijón (proyecto que fue premiado), Madrid y Valladolid, hasta el año 1980, cuando inició el Centro de "La Brújula", en Burgos. Posteriormente se dio continuidad en Los Robles y los Delfines. En esta línea, Teresa su mujer, apunta, que su marido desde su juventud, amó hondamente y creyó en el discapacitado intelectual. Quiso y procuró que el discapacitado intelectual fuera tratado con todo el respeto y que se le ofrecieran las oportunidades de formación y ayuda que le facilitasen el ser feliz, autónomo en la medida de lo posible y útil a la sociedad.
Para ello ha empleado mecanismos, como la Terapia Ocupacional , buscando que los residentes tengan un plan de actividades que les impulsen a valerse por sí mismos, al tiempo que ha tratado de conseguir que, cuando puedan reinsertarse en la sociedad, con sus familias, tengan la mayor autonomía posible, y puedan asumir una convivencia normalizada, destaca Teresa.
El desarrollo de las ideas de Arce se reflejan en la organización de los complejos de los Robles y los Delfines, que, están configurados para que puedan adquirir y posteriormente trasladar todas las destrezas adquiridas, a la vida cotidiana en su entorno familiar. Desarrollan terapias diversas. Unas manuales, como ensamblaje de pequeñas piezas en bombines de cerraduras, reciclaje de papel, aprendizaje de cocina, de panadería y otras… Además de participar en terapias y aprendizaje, en la granja habilitada en el mismo recinto y en la huerta, todo ello orientado a que desarrollen todas sus posibilidades y capacidades personales, de manera que cada chico cuenta con un pequeño aliciente económico para el asueto en los fines de semana. Cabe destacar que todos los productos de los invernaderos y la huerta, para el propio consumo, son tratados con técnicas de permacultura y ecología "con un respeto máximo a la naturaleza".
Así mismo, tienen organizadas terapias de cultura general, talleres de baile, de música, de clases para conseguir el graduado escolar, taller de habilidades sociales, de gimnasia, deporte, informática . Amplían el disfrute del ocio con la organización de un campamento de verano y de varias excursiones al año. Como expresión y colofón, de esa interrelación e inmersión en el entorno comunitario de la Merindad, deseada y procurada por Antonino, cabe resaltar el monumental Belén con el que nos ha sorprendido y deleitado cada Navidad y especialmente la organización cada 5 de enero, de la gran fiesta de la Cabalgata de Reyes que es un auténtico referente tanto en la propia Merindad (cuyos niños acuden a Los Robles y se mezclan con los chicos del complejo), como en las localidades cercanas.
Todo lo anterior es viva expresión de las convicciones de un creativo Antonino, imbuido de una gran fe y de un gran respeto y amor profundo por el ser humano discapacitado intelectual.
Gracias, Antonino.
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