ASAMIMER
Afronta el futuro con atención a la formación integral de los 20
chicos que atiende en la comarca

Son 20 personas, entre chicas y chicos, y aunque puedan parecer distintos son como nosotros, sienten como nosotros, lloran y ríen como nosotros, tienen las mismas necesidades e inquietudes que nosotros... pero algunos de nosotros no opinan los mismo y todavía en estos tiempo no son considerados como se merecen, es decir, como nosotros mismos.
Hablamos de los discapacitados que se reúnen, se forman y trabajan a diario en un ala del antiguo Liceo de Villarcayo y en el edificio multiusos en que se ha convertido uno de los escolares que tuvo Medina de Pomar, todo ello tutelado por ASAMIMER.
La historia de la acogida de estos chicos se remonta a la década de los 60 y 70 cuando eran los padres los que movían casi en exclusiva en su atención. En la década siguiente comienzan a llegar ayudas sociales acompañadas de fondos para su atención, momento, también, en que se van creando asociaciones que velan por atenderles incluso formándoles para que desenvuelvan en la sociedad. A finales de los 80 las asociaciones se federan en colectivos provinciales y nacionales.
La iniciativa había surgido en Villarcayo pero pronto se incorporan chicos Medina de Pomar, Valle de Mena, Espinosa de los Monteros, Valle de Valdivielso e incluso el Valle de Zamanzas.
Si bien en el periodo más cercano a estos tiempos el bloque de ASAMIMER de Las Merindades ha pasado por dificultades, el colectivo ha sabido mantenerse en pie creando incluso un piso de acogido para los chicos que viven fuera de Villarcayo y en el que el Ayuntamiento local ha "echado el resto" cediendo la vivienda, lo que representa un apoyo inestimable, aseguraba el coordinador del Grupo, Santiago Velasco Ortiz.
El mismo coordinador va desgranado las iniciativas que se han puesto en marcha desde 2005 a esta fecha y donde los objetivos van destinados a la consecución de empleo para los chicos, formar como personas y profesionalmente a los más jóvenes, inculcarles hábitos para trabajar en una empresa así como habilidades de adaptación y convivencia para desenvolverse en la vida diaria.
La formación señalada se complementa con un programa de actividades con variantes diarias en función de cada jornada, programas de ocio mediante excursiones que ellos mismos promueven y pequeños trabajos manuales que despiertan inquietudes, todo ello tutelado por un trabajador social, dos profesoras del programa de Garantía Social, dos educadoras, una administrativa y una monitora responsable de la vivienda, además de la presencia del coordinador, Santiago Velasco.
A la hora de reseñar los cauces de financiación del colectivo, Velasco habla de necesidades que no se cubren y que precisan ser apoyadas por la sociedad en general, ya que las ayudas provenientes de la Gerencia de Servicios Sociales de la Junta, de los ayuntamientos, Diputación Provincial, cajas de ahorros, cuotas de los padres y socios particulares, "todas ellas más que necesarias", en la mayoría de los casos no llegan a cubrir los gastos de una plantilla que trabaja a conciencia para conseguir una atención de calidad para los chicos.
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