Pilar Albisu incorpora los perros a las tareas de terapia asistencial
Pilar Albisu está inmersa en una pasión innata por los animales, lo que ha hecho que se metiera de lleno en el mundo canino del adiestramiento y la cría selectiva

Pilar Albizu está inmersa en una pasión innata por los animales, lo que ha hecho que se metiera de lleno en el mundo canino del adiestramiento y la cría selectiva. Esto le llevó a muchos cambios en su vida para adaptarla siempre a ellos, convirtiendo esta pasión en un estilo de vida.
Hace años que centró su interés en conocer a fondo una raza concreta, el "Boyero de Berna" o "Bouvier Bernois" su nombre original. Le cautivó su aspecto casi aristocrático, los colores de su manto, su singular mirada y expresión que transmiten serenidad y ternura.
Más tarde y tras una constante búsqueda llegó a su vida, "Volga" una hembra que llena sus días sólo de alegrías y satisfacciones superando todas las expectativas que tenía puestas en esta raza. De ésta convivencia tan gratificante, nace su interés en las terapias asistidas con animales y decide especializarse como técnico de terapia asistida con boyeros de Berna.
Es una intervención en la que el animal, en este caso el perro, forma parte integral del programa que debe estar dirigido, desarrollado y evaluado por profesionales de la salud o la educación. Los objetivos son de índole médico o educacional, se puede tratar en grupo o por individual y está diseñada para promover mejorías en el funcionamiento físico, social, educacional, emocional y/o cognitivo de una persona.
La actuación siempre debe ser documentada y evaluada y contar con objetivos específicos para cada individuo. También el progreso debe ser medido y evaluado, debiendo tener en cuenta que mejora la calidad de vida del usuario pero nunca cura.
Familias, consultas, centros de educación especial, colegios, residencias de la tercera edad, hospitales, centros penitenciarios, y otros están dentro de los objetivos del sistema, mientras que el síndrome de down, síndrome prader-willi, parálisis cerebral, marginalidad, 3ª edad, SOS mujeres, esquizofrenia crónica, entre otras, son las terapias a intervenir.
El técnico en terapia asistida es un profesional formado en el entrenamiento y manejo de animales y en discapacidad que interviene en programas de terapias asistidas conjuntamente con el animal, formando un binomio entre los dos. Debe tener una formación adecuada, actitud positiva, saber trabajar en equipo, debe ser responsable con los animales, saber mantener la confidencialidad, saber prever un ambiente emocional, cálido y motivador. "De esta manera formará un equipo con el profesional de la salud o educación, el paciente o usuario y el perro, resalta Albizu.
También debe tener una formación básica del mundo de la discapacidad y saber usar la terminología correcta. Saber siempre que no es su papel diagnosticar o tratar a las personas, sólo asistir, "y sobre todo ser profesional".
El perro de terapia debe ser de aspecto bondadoso, que despierte ternura para que incite al acercamiento del usuario o paciente hacia él, además de contar con un carácter seguro y que no se asuste de nada por extrema que sea la situación. En este sentido Pilar Albizu apunta que es relativamente fácil que a los perros les resulte extraño una silla de ruedas, muletas, una forma poco común de caminar de algunos enfermos, incluso ruidos extraños a la hora de hablar, por lo cual, el perro de asistencia tiene que estar preparado para ver todo esto con normalidad, incluso que se acerquen a él de forma brusca o que un niño le tire del pelo o las orejas, sin ni siquiera inmutarse.
Por otro lado, el tamaño debe ser el adecuado para que en los casos en que la discapacidad impida agacharse o moverse con soltura e independencia, el perro esté a su alcance siempre, "por eso es preferible que sea de talla media o grande". Debe estar en perfecto estado de salud, higiene y cuidados, desparasitado y vacunado, con certificado veterinario y con el seguro de responsabilidad civil obligatorio correspondiente.
Detrás de este gran proyecto, hay muchas personas y perros, todos ellos grandes amigos, que colaboran con Albizu con la misma pasión y profesionalidad que ella misma "y todos de forma altruista". El colaborador más cercano y socio es Jose Fernández, " él es quien mejor entiende mis exigencias y propósitos " Joan, Thais, Mario y Jorge con las fotos y muchos otros que sin su ayuda este proyecto no hubiese sido hoy una realidad. Un millón de gracias", apostilla Pilar Albizu.

 


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