Santa Cruz de Mena recupera la iglesia parroquial gracias al esfuerzo del vecindario de Menamayor y de pueblos cercanos

Para quien esto escribe la recuperación de un templo que, o bien está a punto de perderse para siempre o bien está en trances de que esto ocurra, es un acontecimiento que considero, como mínimo, "de un gran acontecimiento", por el hecho de que la mayor parte de los habitantes de este país que cuenten con más de 30 años, amén de una buena parte de los menores de esa edad, han pasado por una iglesia para recibir el bautismo, han sido confirmados en ese mismo escenario y se han casado en un recinto religioso, además de pensar que el ultimo acto de su ya finalizada vida se desarrolla en la iglesia, lo que en definitiva marca al ser humano.
Practiquemos la religión o no, seamos o no creyentes, alardeemos de ateos e incluso de agnósticos, al final, hasta mostramos pena cuando vemos como la iglesia del pueblo o ciudad en que nacimos o vivimos muestra profundos daños o está en el suelo.
Es por ello que siempre que veo como se recupera un templo procuro alardearlo con todos los medios posibles en mi mano, como es el caso que ahora nos ocupa, al conocer que la ermita de Santa Teresa, patrona de la localidad de Santa Cruz, en el Valle de Mena, ha sido remozada y para celebrarlo los 2 vecinos del pueblo y los de localidades cercanas, como Menamayor, Carrasquedo, Medianas e incluso de Villasana, han asistido en masa a un acto religioso, presidido por el párroco Pedro Rodríguez Redondo, con posterior ágape en el que no faltó la música de acordeón a cargo de Genaro Vivanco, impulsor de la recuperación y restauración. Esto ocurría el domingo 15 de octubre.
Pero la historia de la recuperación no acaba aquí puesto que en su desarrollo han intervenido, la consecución de fondos para llevar adelante las obras, los propios trabajos de restauración, la instalación de una campana, para lo cual ha sido necesario habilitar una espadaña, y otras actuaciones similares que sin el denuedo de Vivanco y otros cinco vecinos de Menamayor, todos miembros de una sola familia, además de otros apoyos esporádicos, el resultado no sería contado como se hace ahora.
El dinero, algo más de 1.800 euros, ha salido ha salido de la venta de piedra y de la venta, también, de una finca, la mano de obra la han puesto las 5 personas señalados con las que ha participado gente de otros pueblos así como chicos participantes en un Campo de Trabajo que limpiaron el interior del templo, y así todo.
Gracias a ello se ha hecho un tejado nuevo, se ha repicado el exterior de las paredes, se ha saneado y limpiado el entorno, se ha cubierto con baldosa nueva el suelo del templo, se han colocado 15 bancos nuevos, se ha restaurado el pequeño retablo...
Con este panorama a la vista entraba dentro de lo normal la alegría con que los más de un centenar de personas que asistieron a la reinauguración de la ermita celebraban el encuentro entre ellos y todos con el remozado recinto religioso, lo que posibilita que vuelvan a escuchar la campana para asistir a misa y a la salida compartir saludos y noticias, otra de las funciones derivadas de contar con una iglesia como punto de encuentro.
El párroco, Pedro Rodríguez, anima a los vecinos del Valle de Mena a que cunda el ejemplo y de paso muestra su temor por los robos de campanas que se están dando en los últimos tiempos, "sería una pena que esto ocurriera aquí después del esfuerzo personal que ha hecho el vecindario", recalca.
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